Inspirada en las curvas de la pin-up Betty Grable, la silla Navy fue diseñada por Emeco en los años ’40 para su uso en la marina del ejercito estadounidense, por eso que su composición entonces fuese de un aluminio tres veces mas resistente y anticorrosivo que el acero.

Hoy en día Emeco sigue empleando el aluminio como material de producción que le ha otorgado una seña de identidad dentro del diseño de mobiliario, pero ya utilizando el 80% del aluminio reciclado.

Hace ya unos años, hacia el 2006, Coca-Cola se puso en contacto con Emeco para proponerles un reto que les ha llevado más de cuatro años de investigación e innovación junto con BASF y que se ha materializado en la silla «Navy 111», y que fue presentada en la Feria de Milán.

111 botellas de Coca-Cola recicladas en la planta de la marca en Spartanburg South Carolina componen el 60% de la nueva Navy, el resto es fibra de vidrio que le da resistencia y tinte para el acabado de colores. La marca de refrescos asegura que este proyecto tiene como objetivo ilustrar lo beneficioso del reciclaje de PET (plástico usado para la fabricación de botellas) aplicado a objetos cotidianos y buen diseño. En EE.UU. sólo se recicla el 20% de las botellas de plástico mientras que en el resto del mundo se llega hasta el 80%.

Sin duda la imagen pública de la marca de refrescos sale reforzada. Sigamos pues reciclando para que las multinacionales hagan cosas buenas.

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